lunes, 12 de septiembre de 2022

LA INCONTINENCIA URINARIA: CÓMO PREVENIRLA Y REVERTIRLA.


 

Rosa Guerrero Naturópata

La incontinencia urinaria en mujeres y hombres se puede revertir. El tratamiento natural pasa por mejorar hábitos, asegurarse ciertos nutrientes y hacer ejercicios.

¿QUÉ ES LA INCONTINENCIA URINARIA?

La incontinencia urinaria se define como "la pérdida involuntaria de orina durante el día o la noche". Se trata de una situación incómoda que a veces causa vergüenza, interrumpe el descanso nocturno, interfiere en la vida social y laboral, y obliga a una higiene extrema. Afecta más a las mujeres, pero los hombres también la padecen. ¿Por qué ocurre? ¿Qué causas la propician?

TIPOS DE INCONTINENCIA URINARIA

Existen tres tipos de incontinencia urinaria:

Incontinencia urinaria de esfuerzo. Se produce una pérdida de orina al reír, toser, saltar, estornudar o hacer ejercicio. Representa el 25% de los casos.

Incontinencia urinaria de urgencia. La micción resulta urgente e imperiosa y se produce una pérdida involuntaria de orina antes de llegar al baño. La padecen el 20% de los afectados.

Incontinencia urinaria mixta. Es el tipo más frecuente y asocia síntomas de las dos anteriores.

QUÉ CAUSA LA INCONTINENCIA

La edad de inicio de la incontinencia urinaria se encuentra entre los 30 y 50 años, con una prevalencia de cuatro mujeres por cada hombre.

La incontinencia urinaria aumenta con la edad, el número de embarazos, el tipo de partos, y con la menopausia. En los hombres es más frecuente la incontinencia de esfuerzo como consecuencia de la hiperplasia de próstata o como secuela tras una intervención quirúrgica.

 

1. DEBILITAMIENTO DE LOS MÚSCULOS

La causa directa de la incontinencia es el debilitamiento de los tejidos implicados en contener y liberar la orina: vejiga, esfínteres, uretra y suelo pélvico.

La musculatura abdominal junto con el suelo pélvico se encarga de amortiguar y canalizar las presiones derivadas de los continuos gestos y esfuerzos que realizamos en la vida diaria. A veces, se produce un aumento de presión de forma inadecuada y repetitiva, lo que a la larga debilita este sistema de amortiguación.

Esto puede llevar a perder cierta cantidad de orina al toser, estornudar, levantar un peso, correr, etc. Las causas orgánicas de este trastorno son:

Un daño estructural del tejido que sujeta los órganos internos: fascias, ligamentos y tejido conjuntivo. Se genera hipermovilidad y prolapso de los órganos pélvicos.

Fallo en el control motor. A veces la estructura está bien pero, ante un esfuerzo, la musculatura no responde adecuadamente por pérdida de la contracción refleja, falta de propiocepción, inestabilidad de la zona (habitual cuando hay pinzamientos o hernias discales) o falta de sincronización entre los músculos del suelo pélvico y del abdomen.

Fuerza y tono inadecuados. Cuando hay una disminución del tono muscular por laxitud, retracción del tejido (cicatrices, episiotomía...), etc. también se genera una reacción muscular ineficaz.

Hiperpresión abdominal crónica. Algunas condiciones como la obesidad, embarazos múltiples, tos crónica o estreñimiento pueden dar lugar a incontinencias urinarias.

2. RETENER LA ORINA MUCHO TIEMPO FAVORECE LA INCONTINENCIA

Otra causa habitual que puede llevar a la incontinencia es por "rebosamiento", es decir, la vejiga se llena y ante tanta presión interna el esfínter no resiste y la orina acaba saliendo: aguantarse la micción de forma habitual debilita la capacidad de retención esfinteriana, así como la sujeción del suelo pélvico. Como todos los músculos del cuerpo, cuando "se agotan" resultan ineficaces.

Muchas mujeres, incluso jóvenes, llegan a desarrollar este problema después de prolongados periodos de tiempo en que, por causas laborales, no pueden ir a orinar más que al cabo de muchas horas: dependientas, trabajadoras en cadenas de montaje, recepcionistas, etc.

3. CÓMO INFLUYEN LOS CAMBIOS HORMONALES

Se ha comprobado que la incontinencia urinaria puede relacionarse con los cambios hormonales en estrógenos y testosterona que sobrevienen con la menopausia.

Parece ser que un insuficiente nivel de estrógenos puede favorecer la atrofia de la uretra, mientras que los niveles disminuidos de testosterona favorecen un debilitamiento del suelo pélvico. Un artículo publicado en la revista Ostomy Wound Manage en 1998 relaciona el hipoestrogenismo en la mujer menopáusica con el envejecimiento urogenital; sin embargo, concluye que la terapia con estrógenos tiene un efecto limitado en el tratamiento de los problemas de incontinencia derivados del prolapso urogenital.

Otro estudio, publicado en la revista Climacteric en 2009 confirma la sensibilidad del tracto urinario inferior a los efectos de los estrógenos, así como la frecuente aparición de la incontinencia urinaria de esfuerzo y de urgencia después de la menopausia. Pero, al igual que diversos estudios publicados sobre esta cuestión, concluye que no es adecuado tratar la incontinencia urinaria con terapia de reemplazo hormonal.

En las mujeres, la conversión de testosterona a estradiol –un tipo de estrógeno— está catalizada por la enzima aromatasa. Modular la función de dicha enzima puede ayudar a tener los niveles de testosterona necesarios para mantener la fortaleza del suelo pélvico.

TRATAMIENTO NATURAL DE LA INCONTINENCIA

La incontinencia urinaria puede abordarse desde diferentes perspectivas y conviene buscar al profesional adecuado.

Al mismo tiempo, algunos hábitos y suplementos nutricionales pueden ser de ayuda a la hora de prevenir y revertir la incontinencia urinaria.

1. HÁBITOS QUE AYUDAN

Es importante acostumbrarse a orinar con frecuencia y no esperar a sentir la urgencia de tener que vaciar la vejiga.

Si padeces incontinencia nocturna, no bebas ni tomes alimentos con gran contenido de agua desde unas tres horas antes de ir a dormir. Así evitarás los despertares nocturnos que interrumpen el sueño y que a medio plazo acarrean problemas de irritabilidad, nerviosismo, cefaleas, pérdida de memoria, debilidad, bajas defensas, etc.

Evita la cafeína y los refrescos de cola, pues estimulan la diuresis. El alcohol tampoco es aconsejable, pues falsea la necesidad de orinar.

Evita el estreñimiento que, además de ejercer presión abdominal, supone un aumento de la eliminación de líquidos vía urinaria por mayor absorción intestinal del agua.

Usa ropa adecuada: evita las prendas muy ajustadas o poco protectoras de la zona abdominal y lumbar.

2. EJERCICIO MODERADO Y EJERCICIOS PARA EL SUELO PÉLVICO

Para la incontinencia urinaria es aconsejable hacer ejercicio moderado, pero es importante tener en cuenta algunos aspectos durante el ejercicio para evitar perjudicar al suelo pélvico, como no realizar grandes saltos ni esfuerzos abdominales.

También es importante realizar ejercicios adecuados para fortalecer el suelo pélvico durante el embarazo y después del parto, de forma preventiva, o realizarlos para recuperar el tono del suelo pélvico cuando su debilitamiento sea la causa de la incontinencia urinaria.

3. ALIMENTOS Y SUPLEMENTOS QUE PUEDEN AYUDAR

Algunos suplementos pueden ayudarte a fortalecer la musculatura, controlar el reflejo nervioso y modular las hormonas:

Magnesio y vitamina B6. El magnesio contribuye al buen funcionamiento del sistema nervioso, de músculos y nervios, mientras que la vitamina B6 mantiene una función neurológica normal. Incorpora a tu dieta alimentos ricos en estos dos nutrientes: hortalizas de hoja verde, tomates, frutos secos, avena, legumbres, etc. La toma de un suplemento diario que contenga 300 mg de magnesio y 3 mg de B6 puede ser de ayuda cuando el origen de la incontinencia es de tipo nervioso.

Semillas de calabaza. Contienen lignanos, una sustancia que mejora la actividad enzimática en las mujeres y la salud del sistema urinario gracias a su actividad fitoestrogénica. El extracto de semillas de calabaza modula la enzima aromatasa que cataliza la conversión de testosterona en estradiol y ayuda a mantener los niveles hormonales que aseguran la fortaleza del suelo pélvico.

Colágeno y silicio orgánico. Otorgan resistencia y fuerza al tejido conjuntivo, músculos y tendones, estructuras básicas de sostén de los órganos internos. Se puede estimular la producción de colágeno con la dieta y tomar en complementos que aporten ambos nutrientes o por separado. Dosis: 10 mg diarios de colágeno y 30 mg de silicio.

LA OSTEOPATIA Y LA EFECTIVIDAD DEL USO DE LAS TÉCNICAS DE ALTA VELOCIDAD EN EL TRATAMIENTO DEL DOLOR LUMBO-PÉLVICO EN EL EMBARAZO, EN COMPARACIÓN CON EL USO DE OTRAS TÉCNICAS OSTEOPÁTICAS

 


[ REVISIÓN SISTEMÁTICA ]

Rosario Dorado Román (PT, DO).

Del 23 de marzo de 2020.

Introducción. Se puede hacer osteopatía de diferentes maneras: con técnicas de alta velocidad y baja amplitud (HVLA); o con técnicas de baja velocidad dentro o en el límite del rango articular. La mayoría de los estudios no hacen una distinción clara entre estos dos, porque en la práctica clínica, estas dos técnicas a menudo son parte de un "paquete de terapia manual".

Objetivos. Revisar sistemáticamente la efectividad de incluir técnicas de HVLA en el protocolo osteopático para el dolor lumbopélvico en el embarazo frente al uso de otros tratamientos osteopáticos.

Material y métodos. Se realizaron búsquedas en las bases de datos PubMed, Cochrane y PEDro, seleccionando ensayos clínicos aleatorizados, estudios de cohortes y series de casos publicados desde el año 2000, que estudiaran las técnicas osteopáticas en el dolor lumbopélvico durante el embarazo. Se extrajeron datos relativos al tamaño muestral, tipo de estudio, variables analizadas, tratamientos estudiados y resultados obtenidos.

Resultados. Fueron seleccionados 10 artículos para la presente revisión (siete ensayos clínicos aleatorizados, dos estudios de cohortes y una serie de casos). Cinco de los estudios analizaron el dolor lumbar, uno el dolor pélvico y cuatro el dolor lumbopélvico. Los tamaños muestrales van desde 17 hasta 364 mujeres.

La mitad de los estudios analizan mujeres desde el 2º trimestre del embarazo y la otra mitad desde el 3º trimestre. En casi todos estos estudios se obtienen efectos de medianos a grandes en la mejora del dolor y la capacidad funcional.

Conclusiones. El tratamiento osteopático ha demostrado ser una herramienta eficaz para tratar el dolor lumbopélvico en el embarazo, pero no se pueden establecer diferencias entre los estudios que evaluaban las técnicas HVLA, las técnicas de baja velocidad, o la combinación de ambas, ya que los resultados no variaron de

manera significativa. A esto hay que añadir la escasez de evidencia de calidad sobre el tema, y la falta de homogeneidad de las muestras.

INTRODUCCIÓN

El dolor lumbopélvico relacionado con el embarazo abarca esencialmente tres entidades: dolor lumbar (LBP), dolor de la cintura pélvica (PGP), y LBP y PGP combinados.

Por lo general, comienza alrededor de las 18 semanas de embarazo y alcanza su punto máximo entre las semanas 24 y 36. El dolor lumbar es la queja musculoesquelética más común durante el embarazo.

La mayoría de los estudios informan una prevalencia mayor al 50%3,4, siendo en España del 71,3%1,5–8. Aproximadamente la mitad de las mujeres con LBP que se manifiesta inicialmente durante el embarazo siguen teniendo dolor 1 año después del partoy el 20% son sintomáticos 3 años después del parto10.

La incidencia de PGP en el embarazo varía de 16% a 25%11, siendo en embarazadas españolas del 64,7%. Esto generalmente se resuelve espontáneamente dentro de los 6 meses posteriores al parto; sin embargo, en 8% a 10% de las mujeres, el dolor continúa durante 1 a 2 años después del parto11,13. La definición precisa de PGP a menudo se superpone con la de LBP, lo que hace que todos los índices de frecuencia sean estimaciones obligatorias en la literatura.

Las frecuencias publicadas de problemas de discapacidad entre las mujeres con dolor lumbopélvico durante el embarazo varían del 21% al 81%. Hay mayor discapacidad e intensidad del dolor en pacientes con la combinación de LBP y PGP que en aquellos con dolor en un solo área. Para muchas mujeres, el dolor interfiere con las actividades diarias normales, perturba el sueño y contribuye a altos niveles de baja por enfermedad.

Esto contribuye sustancialmente al aumento de los costos de atención médicay a la reducción de los índices de calidad de vida con respecto a las embarazadas que no tienen dolor.

Los cambios biomecánicos, vasculares, hormonales, el aumento de peso y la retención de líquidos pueden explicar el aumento del dolor lumbopélvico en el embarazo. El aumento de peso recomendado durante el embarazo es de 11 a 16 kg, de los cuales aproximadamente la mitad se gana en el abdomen. El útero grávido agrandado estira y debilita los músculos abdominales, lo que ejerce una tensión adicional compensatoria sobre la pelvis y la musculatura espinal lumbar. Además, la pelvis realiza una báscula anterior e hiperlordosis lumbar, desplazando el centro de gravedad en sentido anterior, debido al aumento de laxitud de los ligamentos sacroilíacos.

La literatura sobre factores de riesgo para dolor lumbar relacionado con el embarazo (PRLBP) es inconsistente. Fuertes predictores del dolor lumbopélvico son el trabajo extenuante; el dolor lumbopélvico previo; y antecedentes de LBP o PGP durante un embarazo anterior, que puede predecir con una probabilidad del 85% que la madre experimentará dolor de espalda en embarazos posteriores. Se ha informado una mayor incidencia de dolor lumbopélvico en mujeres embarazadas multíparas, con un índice de masa corporal más alto y antecedentes de hipermovilidad articular.

A pesar del aparente impacto que tiene el dolor lumbopélvico en las mujeres, la mayoría lo consideran como una parte inevitable del embarazo, y a menudo (68%) no se informa a los profesionales sanitarios. De aquellas madres que informan dolor, solo el 25% reciben recomendaciones para el manejo de los

síntomas.

El manejo farmacéutico del dolor durante el embarazo ha sido poco investigado y las consecuencias a corto y largo plazo son en gran medida desconocidos para la madre y el feto. La mayoría de los medicamentos no se recomiendan durante el embarazo, lo que deja pocas opciones para controlar el dolor. La mayoría de los agentes físicos comúnmente utilizados en fisioterapia (ultrasonido, electroterapia, etc.) están contraindicados en el embarazo. Además, el uso de cinturones de soporte no está bien justificada por la literatura, por lo que persisten los desafíos para identificar opciones de tratamiento seguras y efectivas.

El tratamiento osteopático (OMT) es menos costoso en comparación con el tratamiento médico, ya que éste suele extenderse más allá de la atención primaria (medicamentos recetados, derivación a especialistas y fisioterapia, hospitalización). El OMT puede usarse en varias etapas del embarazo para complementar la atención obstétrica convencional, mejorando el dolor lumbar y/o pélvico y el estado funcional, en mayor medida que la atención prenatal habitual sola. Varios estudios encontraron que el OMT prenatal se asoció con menor duración del trabajo de parto, un menor riesgo de parto prematuro y tinción de meconio con líquido amniótico.

La técnica de alta velocidad y baja amplitud (HVLA), como por ejemplo la manipulación espinal (SMT) es una técnica común durante el embarazo46, aunque su evidencia es limitada. Hay estudios que muestran que es segura y puede aliviar los síntomas, ya que la comprensión actual de la biomecánica de las terapias de manipulación sugiere que las cargas transmitidas están dentro de rangos fisiológicos, y por lo tanto no es probable que esté contraindicado en embarazos sin complicaciones. Otros estudios desaconsejan la técnica o limitan su uso por no considerarla segura. Los eventos adversos después de la SMT durante el embarazo son relativamente raros sobre todo relacionados con la columna lumbar.

Por tanto, el objetivo principal de esta revisión fue comprobar la efectividad de incluir técnicas HVLA en el protocolo osteopático para el dolor lumbopélvico en el embarazo. Y los secundarios son valorar si se obtienen mejores resultados si incluimos técnicas HVLA, o por el contrario, no hay variación importante en los resultados obtenidos con técnicas de baja velocidad; y evaluar si existe algún riesgo y/o inconveniente para la madre o el feto al aplicar técnicas HVLA.

MATERIAL Y MÉTODOS

Sistema de búsqueda.

Se realizó una búsqueda, entre 2019 y 2020, en 4 bases de datos electrónicas: Pubmed, Cochrane, PEDro y LILACS. Como parte de la estrategia de búsqueda se usaron las siguientes palabras clave: “manual therapy” AND pregnan*; manipulat* AND pregnan*; osteopath* AND pregnan*; “low back pain” AND pregnan*; “pelvic pain” AND pregnan*; “osteopathic manipulative treatment” AND pregnan*; “spinal manipulation” AND pregnan*; OMT AND pregnan*; SMT AND pregnan*; “osteopathic medicine” AND pregnan*; “spinal manipulation” AND pregnan*; “chiropractic manipulation” AND pregnan*; “musculoskeletal manipulation” AND pregnan*; osteopath* OR chiropractic AND pregnan* AND pain.

Se efectuaron búsquedas manuales de la sección de bibliografía de los artículos recuperados para expandir potencialmente aún más el número de publicaciones recuperadas. Se examinaron y recuperaron todas las publicaciones pertinentes.

Criterios de selección de estudios.

Inclusión y exclusión.

Se incluyeron aquellas publicaciones sobre la eficacia de técnicas HVLA, o de baja velocidad (técnicas articulatorias, fasciales, stretching, musculo-energía, ect) para el dolor lumbar y/o pélvico en mujeres embarazadas; ensayos clínicos aleatorizados (ECAs), series de casos y estudios de cohortes; con una puntuación en la escala PEDro de al menos 4 puntos y en la escala SIGN de al menos 3; estudios en inglés y español, con acceso al texto completo, y publicados entre los años 2000 y 2020. Por su parte,los criterios de exclusión fueron los estudios sobre otras técnicas y tratamientos para el dolor lumbo-pélvico en el embarazo y estudios descriptivos, de casos-controles o revisiones sistemáticas. La figura 1 muestra el proceso de selección seguido durante la revisión.

Extracción de datos.

De cada artículo seleccionado se extrajo la referencia bibliográfica, el tipo de estudio, la puntuación en la escala correspondiente (PEDro / SIGN), el tamaño muestral, las intervenciones, parámetros evaluados y los resultados obtenidos.

RESULTADOS

Los estudios seleccionados evalúan la efectividad terapéutica de las técnicas osteopáticas para el dolor lumbar y/o pélvico en el embarazo. Entre estas técnicas osteopáticas, 2 de los estudios incluyen técnicas de HVLA (SMT); 5 estudios valoran las técnicas de baja velocidad (tales como técnicas articulatorias, fasciales, músculo-energía, movilidad, etc.); y 3 estudios combinan técnicas HVLA y de baja amplitud en un mismo protocolo osteopático.

Además, se diferencian 5 estudios que se centran en el dolor lumbar; 1 estudio en el dolor pélvico; y 4 estudios en el dolor lumbo-pélvico. Entre las herramientas más usadas está la Numeric Pain Rate Scale (NRS) para medir la intensidad del dolor.

En casi todos estos estudios se obtienen efectos de medianos a grandes en la mejora del dolor y la capacidad funcional, excepto en el estudio de Gausel, donde se observó una mejoría en el dolor pélvico, pero no fue muy relevante clínicamente.

El número de pacientes incluidas en las muestras también es muy variado, cubriendo un rango entre 1746 y 364 embarazadas. Con respecto a la edad gestacional al inicio del tratamiento varios estudios intervienen en el 2º trimestre de embarazo, otros se centran en el 3er trimestre, mientras que el estudio de Lisi A incorporaba a las embarazadas desde la semana 15 de embarazo.

El estudio de cohortes de Peterson, no se aplicó un número ni frecuencia específica de sesiones. Los tiempos de aplicación de cada técnica y la prolongación del tratamiento son distintos, pudiendo extenderse desde 3 semanas, hasta 10 o 13 semanas.

Incluso 3 de los estudios prolongan el seguimiento hasta después del parto.Técnicas HVLA Peterson, demostró que la mayoría de las embarazadas sometidas a tratamiento con técnicas HVLA, obtenían una mejora significativa del dolor lumbar y/o pélvico hasta 1 año después del tratamiento. Este mismo autor, 2 años antes, evidenció que la SMT y el ejercicio tuvo mejor respuesta ante el dolor que la NET, pero no hubo diferencias estadísticas significativas entre el SMT y el ejercicio.

Técnicas de baja velocidad Licciardone, realizó 2 estudios donde encontró que las técnicas osteopáticas de baja velocidad asociadas a la atención obstétrica habitual tenía efectos de medianos a grandes en la prevención de la disfunción progresiva específica de la espalda en el embarazo. Otros estudios apoyan la efectividad de estas técnicas en la mejora del dolor lumbo-pélvico y la funcionalidad, pero en uno de ellos, el efecto de las técnicas osteopáticas de baja velocidad no difirió demasiado del obtenido con el ultrasonido de placebo.

Combinación técnicas HVLA+baja velocidad

Varios estudios usaron un protocolo osteopático donde incluyeron ambos tipos de técnicas para tratar a las embarazadas, concluyendo que estas técnicas mejoran significativamente el grado de dolor lumbopélvico y discapacidad en las embarazadas, Sin embargo, Gausel, encontró resultados estadísticamente menos relevantes respecto al grupo control.

DISCUSIÓN

Se puede hacer OMT de maneras diferentes. Una forma es con HVLA realizado a una articulación que tiene restricción de movimiento, como por ejemplo la SMT; otra forma es con técnicas de baja velocidad dentro o en el límite del rango articular, como por ejemplo la movilización articulada sin empuje. El empuje de la SMT suele ir acompañado de un sonido de crujido o estallido, que representa la formación y disolución de pequeñas burbujas de gas dentro de la cavidad articular resultante de los cambios de presión a medida que las superficies articulares momentáneamente separados en respuesta al empuje de HVLA.

La SMT da como resultado un mayor rango articular de movimiento, cinemática articulada modulada, hipoalgesia regional y normalización del tono muscular. Además, se ha demostrado que produce cambios plásticos en la integración sensoriomotora dentro del sistema nervioso central, y sólo la SMT puede producir una activación electromiográfica refleja. Hay evidencia sustancial de ECAs y revisiones sistemáticas que respaldan la efectividad y la seguridad de la SMT para el tratamiento del dolor lumbopélvico en la población general.

La evidencia biomecánica sugiere que la columna lumbar femenina está bien diseñada para responder a la carga fetal, por lo tanto, el dolor lumbopélvico no es necesariamente una morbilidad inherente del embarazo, pero podría ser otra señal de advertencia de enfermedades futuras, al igual que la diabetes gestacional y la preeclampsia.

Ninguno de los estudios de esta revisión estableció un criterio claro de inclusión referente a la existencia de dolor lumbopélvico previo, o asociado a anteriores embarazos. Este detalle es importante ya que es factor clave que puede suponer una limitación importante en el pronóstico de la evolución del paciente. Establecer grupos de estudio homogéneos en cuanto a los antecedentes de dolor lumbopélvico previo sería importante para valorar la efectividad del tratamiento.

En los estudios no se especifica el rango de edad de las pacientes embarazadas. Otra limitación fue permitir que las mujeres ingresaran al estudio en diferentes momentos de su embarazo, por ejemplo la muestra de embarazadas de Lisi, variaba desde la semana 15 hasta la semana38 de gestación. Esto dificultaba que los recién llegados completaran los protocolos de tratamiento antes del nacimiento y también complicaba el análisis.

En la documentación revisada se emplearon diferentes técnicas, protocolos de actuación y distintos posicionamientos del paciente, lo que limita la capacidad comparativa de los resultados. En varios estudios se incluyen ejercicios y consejos en el protocolo de tratamiento osteopático.

El tratamiento osteopático es por definición un tratamiento holístico, por lo que realizar una sola técnica o un protocolo previamente establecido supone per se un sesgo en el estudio. En cualquier caso, el tipo de tratamiento aplicado no es homogéneo ni comparable entre estudios.

Otros estudios eran de menor calidad, no tenían grupo control, no cegaba a pacientes y evaluador. Todo ello podría explicar la variabilidad en los resultados obtenidos. En el estudio de Hensel, los resultados de las técnicas osteopáticas no difirieron mucho de los obtenidos con el ultrasonido de placebo. Los estudios futuros deberán delinear aún más la relación entre las técnicas específicas de OMT y los beneficios terapéuticos específicos y considerar cuidadosamente la elección del placebo y las técnicas de OMT utilizadas.

LIMITACIONES DEL ESTUDIO

En la literatura existe un número reducido de estudios que utilizan técnicas osteopáticas para tratar el dolor lumbar y/o pélvico en el embarazo. La evidencia que se encontró era de calidad de baja y moderada. Las muestras utilizadas no fueron homogéneas, siendo a veces demasiado pequeñas. Además, la mayoría de estudios no especificaban la edad de las embarazadas, o si habían sufrido algún episodio de dolor previo al embarazo.

Se necesitaría un estudio aleatorizado controlado con una muestra grande de embarazadas que evaluara la efectividad del tratamiento de thrust lumbar y pélvico, frente a un grupo control sometido a un tratamiento combinado de técnicas osteopáticas de alta y baja velocidad, para estudiar específicamente si hay diferencias en los resultados con respecto a la intensidad del dolor lumbo-pélvico.

CONCLUSIONES

El tratamiento osteopático ha demostrado ser una herramienta eficaz para tratar el dolor lumbopélvico en el embarazo. Pero en cuanto a la efectividad del uso de las técnicas HVLA frente a otras técnicas osteopáticas, no se pueden establecer diferencias entre los estudios que evaluaban las técnicas HVLA, las técnicas de baja velocidad, o la combinación de ambas, ya que los resultados no variaron de manera significativa.

RECUERDEN;

Dentro de la osteopatía no entendemos de enfermedades ni lesiones como tal y por tanto no las tratamos, de lo que hablamos es de alteraciones estructurales o problemas de restricciones de movilidad o funcionales en el cuerpo que son las bases de la Osteopatía y este no es un caso distinto a otros tantos en los que ayudamos a la gente con sus problemas.

Un estudio biomecánico profundo por parte del Osteópata, podrá determinar el origen de dicho dolor, y aplicando las correcciones osteopáticas oportunas, eliminar o mitigar los dolores en el peor de los casos, siempre que la estructura sea el origen de la causa.


LA POSTURA DE LA COLUMNA DA PISTAS SOBRE LA SALUD DEL CEREBRO


 

Claudina Navarro Walter;Fisioterapeuta y periodista.

Dr. Pablo Saz;Médico naturista. Investigador en la Universidad de Zaragoza.

La alineación de la columna vertebral puede mostrar pistas sobre el deterioro cognitivo en las personas mayores.

Cuántas veces se habrá insistido en la necesidad de que la columna permanezca erguida y bien alineada. Lo dicen los padres a sus hijos cuando ven cómo comienzan a sentarse de cualquier manera. En la práctica del yoga o la meditación zen, la alineación de la columna es esencial para conseguir resultados. Lo mismo se puede decir de terapias como el Rolfing, la técnica Alexander o el método pilates.

La postura corporal no solo es una cuestión estética y de cuidado del sistema músculo-esquelético, también tiene relación con la actitud con la que vivimos, con nuestro estado de ánimo e, incluso, con nuestra manera de ver el mundo. Estas relaciones son una realidad que nos saltan a la vista, las comprendemos intuitivamente, pero ahora un estudio de la Universidad de Shinshu ha aportado la evidencia científica.

¿CAMINAS CON LA CABEZA POR DELANTE?

En una encuesta masiva a ciudadanos de 50 a 89 años de edad, se investigó si el deterioro cognitivo puede descubrirse midiendo la alineación de la columna mediante radiografías sagitales (tomadas desde un costado).

Los médicos de la Universidad de Shinshu en Japón observaron una asociación entre el desplazamiento del eje vertical sagital (SVA) y una función cognitiva deteriorada en la edad avanzada.

Este desplazamiento se observa en las personas cuya cabeza y cuello están más adelantados que la pelvis, lo que se observa como una inclinación del cuerpo hacia adelante. En estos casos, es más probable que exista un deterioro cognitivo leve.

Según el estudio, en los hombres está asociación de produce independientemente de la edad. Es decir, el deterioro cognitivo puede observarse al margen de la edad. En las mujeres, esta asociación solo se produce cuando el desplazamiento es mayor de 7 cm.

DETERIORO COGNITIVO

El deterioro cognitivo leve se describe como alteraciones en la capacidad de aprendizaje, en la memoria, en la capacidad de razonamiento y en la toma de decisiones.

Los casos extremos de demencia, fragilidad y encamamiento se pueden prevenir mediante la detección del deterioro cognitivo leve en una etapa reversible, según los investigadores. Esta labor de detección la pueden hacer los médicos sin necesidad de recurrir a pruebas costosas.

El primer autor del estudio, Hikaru Nishimura, es un terapeuta ocupacional que investiga los problemas de las personas mayores desde el punto de vista de la rehabilitación. Nishimura explica que el entrenamiento físico en adultos mayores puede retrasar la tasa de deterioro hacia la demencia o prevenirla por completo.

Otro autor del estudio, el doctor Shota Ikegami, de la Universidad Shinshu, explica que la mala postura es una manifestación de fragilidad en los ancianos. El deterioro cognitivo es un componente de la fragilidad y se puede detectar a través de un examen postural.

CÓMO MEJORAR LA ALINEACIÓN DE LA COLUMNA

En muchas situaciones de la vida cotidiana se dan oportunidades para mejorar la alineación de la columna.

Mientras duermes: si duermes de lado, coloque una almohada plana entre las rodillas para mantener la columna recta y alineada. Dormir de lado o boca arriba es casi siempre preferible a dormir boca abajo. Siempre use una almohada de apoyo debajo de la cabeza para alinear y apoyar correctamente los hombros y el cuello.

Al caminar: Es una excelente forma de ejercicio de bajo impacto para quienes padecen problemas de espalda. Para mantener una buena postura, imagina que eres una marioneta con un hilo atado en la coronilla y que te hace permanecer con el cuello estirado (la barbilla se orienta hacia el pecho, no hacia adelante) y los hombros bajos y hacia atrás. Miras hacia adelante, nunca hacia el suelo o hacia el teléfono móvil.

Al sentarse: Lo más importante es no permanecer más de 45 minutos sentado y en la misma posición. Mientras estás sentado, los pies deben estar bien apoyados en el suelo o en un reposapiés, la zona lumbar ha de estar apoyada en el respaldo y se debe evitar inclinarse hacia adelante o hacia atrás. Si trabajas con un ordenador, el borde superior de la pantalla debe estar a la altura de tus ojos.

EN REALIDAD NO SE CONOCE LA QUÍMICA DE LA DEPRESIÓN

 


Claudina Navarro Walter;Fisioterapeuta y periodista.

Dr. Pablo Saz;Médico naturista. Investigador en la Universidad de Zaragoza.

Durante años se ha repetido que el origen de la depresión se encuentra en la química cerebral, en concreto, en una baja producción o actividad de la serotonina, pero un estudio lo pone en duda.

La depresión probablemente no es causada por un desequilibrio químico en el cerebro, según un estudio publicado en la revista Molecular Psychiatry.

Durante tres décadas, los psiquiatras han insistido en que la depresión es causada por un desequilibrio químico en el cerebro, en concreto, por una deficiencia del neurotransmisor serotonina. Sin embargo, esta teoría no tiene respaldo científico.

LA TEORÍA DE LA SEROTONINA HA SIDO APOYADA POR LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA

Aunque se propuso por primera vez en la década de 1960, la teoría de la depresión y la serotonina comenzó a ser ampliamente promovida por la industria farmacéutica en la década de 1990 en asociación con sus esfuerzos por comercializar una nueva gama de antidepresivos, conocidos como inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o ISRS.

La idea también fue respaldada por instituciones oficiales como la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, que todavía hoy sostiene que "las diferencias en ciertas sustancias químicas en el cerebro pueden contribuir a los síntomas de depresión".

Innumerables médicos han repetido el mensaje en todo el mundo, en sus consultorios privados y en los medios de comunicación. Los pacientes con depresión han estado tomando antidepresivos para corregir un supuesto desequilibrio químico en el cerebro que les estaba causando la depresión.

Sin embargo, durante mucho tiempo también han existido científicos que han llamado la atención sobre la falta de evidencia para respaldar la idea de que la depresión es el resultado de una serotonina anormalmente baja o inactiva.

Es cierto que al tomar medicamentos antidepresivos pueden mejorar los síntomas (aunque son solo algo más eficaces que los placebos), pero esto no confirma que la causa de la depresión esté relacionada con la serotonina. Hay otras explicaciones para los efectos de los antidepresivos. Estos medicamentos aplanan o adormecen las emociones, lo que influye en la evolución del estado de ánimo.

NO HAY PRUEBAS DE UN DESEQUILIBRIO EN LA SEROTONINA

Investigadores de varias universidades europeas han realizado una revisión de los estudios publicados y han llegado a algunas conclusiones. Una de ellas es que no se ha probado la existencia de niveles diferentes de serotonina en el cerebro de las personas con y sin depresión.

Tampoco existen diferencias en los receptores celulares de la serotonina. Incluso, existen indicios de que la actividad de la serotonina aumenta en las personas con depresión, que es lo contrario de lo que se esperaría. El hecho de que la mayoría de los pacientes participantes en los estudios hayan tomado medicamentos antidepresivos podría explicar este hecho contradictorio.

Los estudios muestran asimismo que no se puede inducir la depresión provocando una reducción en los niveles de serotonina. Tampoco hay pruebas de la asociación entre las variaciones del gen que ordena la producción del transportador de la proteína y la incidencia de la enfermedad.

LA DEPRESIÓN PUEDE TENER SU ORIGEN EN EVENTOS ESTRESANTES

En cambio, sí existen pruebas sólidas para establecer una relación entre haber sufrido eventos estresantes en la vida y un mayor riesgo de depresión.

Los autores del estudio ponen en duda la utilidad de los medicamentos antidepresivos. Se supone que los fármacos actúan a través de sus efectos sobre la serotonina y sobre la noradrenalina. Pero la evidencia de la participación de la noradrenalina en la depresión es aún más débil que la de la serotonina.

Si el efecto de los antidepresivos se debe al adormecimiento emocional que provocan, no está claro que hagan más bien que mal, dicen los autores.

Los investigadores añaden que los pacientes de depresión pueden caer en el pesimismo al suponer que la causa de su enfermedad es un desequilibrio químico cerebral.

Es importante que la gente sepa que la idea de que la depresión resulta de un “desequilibrio químico” es hipotética, explican. Aunque se desconoce el efecto de los antidepresivos sobre el cerebro, advierten que los pacientes no deben dejar de tomar los medicamentos sin hablar antes con el médico.


LA OSTEOPATÍA VISCERAL Y SU EFECTO A TRAVÉS DE LA MANIPULACIÓN TORÁCICA EN PACIENTES CON DISPEPSIA

 


[ ENSAYO CLÍNICO ALEATORIZADO ]

Laura Argüelles Movillo (PT, DO), Javier González Iglesias (PT, DO, PhD), Jesús Ángel Pérez Fernández (PhD), Ana Silvia Puente González (PT, PhD).

Del 12 de abril de 2020

Introducción. La dispepsia funcional (DF) es aquella en  la que no se conoce la causa. Su diagnóstico es difícil y costoso, y suele hacerse por exclusión, una vez identificadas la presencia de uno o más de los siguientes síntomas: plenitud posprandial, saciedad temprana y dolor o quemazón epigástricos, sin evidencia de ninguna enfermedad estructural que pudiera justificar dicha sintomatología tras una evaluación clínica rutinaria.

Objetivos. Valorar y cuantificar los cambios producidos en la algometría de las espinosas torácicas T4/T5/T6 y de los puntos gatillo del trapecio superior, y en la baropodometría tras un tratamiento osteopático visceral.

Material y métodos. Ensayo clínico aleatorizado, doble ciego. Participaron 60 sujetos entre los 18 y los 45 años con dispepsia funcional, aleatorizados en 2 grupos. Ambos  grupos recibieron un tratamiento de electrotermoterapia, añadiéndose 3 técnicas osteopáticas al grupo experimental. Se llevó a cabo su seguimiento durante 4 semanas.

Resultados. La manipulación sobre las espinosas torácicas modifica significativamente el UDP en el grupo de tratamiento osteopático y además existe una evolución entre sesiones (T4 p < 0,05, T5 y T6 p < 0,001), no produciéndose cambios significativos para el grupo control (p > 0,05). Existen cambios significativos del UDP de los puntos trigger del trapecio superior en las mediciones pre-post tratamiento, tanto para el grupo experimental como para el grupo control. No se evidencian cambios en la baropodometría para ninguno de los 2 grupos.

Conclusiones. El protocolo de manipulación torácica, stretching del diafragma y la técnica hemodinámica abdominal mejora de forma significativa la algometría sobre T4/T5/T6 tanto dentro de la misma sesión como entre sesiones. Existe una mejoría significativa sobre los UDP de los trigger points del trapecio superior de manera intragrupal dentro de la misma sesión.

INTRODUCCIÓN

La dispepsia funcional (DF) es aquella en la que no se conoce la causa, cuyo diagnóstico es difícil y costoso, y suele ser por exclusión debido a que las pruebas necesarias tales como ecografías, analíticas o endoscopias digestivas altas, están indicadas habitualmente sólo en personas mayores de 55 años y con una serie de síntomas preocupantes como pérdida de peso significativa y no intencionada, disfagia, sangrado digestivo, masa abdominal palpable, anemia ferropénica, etc.

Actualmente, siguiendo los nuevos criterios de Roma (IV) de los trastornos funcionales digestivos en la práctica clínica, su diagnóstico se caracteriza por la presencia de uno o más de los siguientes síntomas: plenitud posprandial, saciedad temprana y dolor o quemazón epigástricos, sin evidencia de ninguna enfermedad estructural que pudiera justificar dicha sintomatología tras una evaluación clínica rutinaria. Estos criterios deben cumplirse durante los últimos 3 meses con inicio de los síntomas al menos 6 meses antes del diagnóstico y con una frecuencia de, por lo menos, una vez por semana.

La prevalencia de la DF en países como Estados Unidos, Canadá e Inglaterra oscila entre el 8% y el 12%4. En España, la prevalencia de pacientes tipificados como dispépticos funcionales en atención primaria es del 14,1% y del 35,5%, en atención especializada5,6. En general, se estima una prevalencia en población adulta del 7-34% si se refiere a dolor en el abdomen superior y del 23-45% si se utiliza una definición más amplia que incluya síntomas del tracto gastrointestinal superior y una incidencia del 1-9%, siendo más frecuente en mujeres (29,5%) que en hombres (18,5%).

Debido a esta elevada prevalencia supone un elevado coste tanto de consumo de recursos sanitarios como de reducción de la productividad laboral. La intervención sobre la DF actualmente incluye, fundamentalmente, la modificación del estilo de vida e instauración de medidas higiénico-dietéticas, la erradicación del Helicobacter Pylori, el tratamiento empírico antisecretor, principalmente mediante inhibidores de la bomba de protones, que presentan mejores resultados que los antiácidos, y por último, la realización de una endoscopia digestiva alta. Este orden también atiende a los estudios de coste-efectividad realizados y a los efectos secundarios que han puesto de manifiesto alguno de ellos.

Al margen de la intervención preferente, la utilidad de ansiolíticos, antidepresivos tricíclicos e inhibidores a la recaptación de serotonina ha mostrado algún resultado favorable pero en estudios de baja calidad metodológica. Algo parecido ocurre con las intervenciones psicológicas como la relajación, la hipnoterapia o la terapia cognitiva.

Sin embargo, atendiendo a los diferentes estudios, no se ha establecido una intervención normalizada que pueda considerarse verdaderamente eficaz para todos los pacientes con DF, en gran medida por la variabilidad sintomática y el desconocimiento de su fisiopatología. Por todo ello, el objetivo de este estudio fue evaluar el efecto del abordaje osteopático en pacientes con DF, estudiando si un protocolo de abordaje terapéutico visceral produce un aumento del umbral de dolor a la presión en la columna dorsal media y de los puntos gatillo miofasciales (PGM) del trapecio superior (PGM1 y PGM2) así como cambios en la estática postural del paciente.

MATERIAL Y MÉTODOS

Diseño del estudio

Se realizó un estudio tipo ensayo clínico aleatorizado, controlado y doble ciego, con los pacientes y los evaluadores cegados. El estudio tuvo una duración de 21 días con 3 sesiones de tratamiento y 7 evaluaciones. Para poder llevar a cabo este ensayo clínico se recibió la autorización del Comité Ético del Principado de Asturias.

Muestra del estudio

Se realizó un muestreo consecutivo por conveniencia a partir de los pacientes que acudieron a un Centro de Osteopatía que presentaban DF y cervicalgia y cumplían los criterios de selección. La obtención de la muestra y desarrollo del estudio se realizó desde mayo de 2018 hasta mayo de 2019. Para su inclusión en el estudio los sujetos debían tener una edad comprendida entre los 18 y los 45 años, un índice de masa corporal (IMC) menor 30 kg/m2, diagnosticados de DF (digestiones pesadas, hinchazón abdominal, dolor o ardor de estómago y/o gases) y cervicalgia. Todos ellos debían de dar negativo a la prueba de Helicobacter Pylori y firmar el consentimiento informado para su inclusión en dicho estudio. A su vez, se excluyeron aquellos sujetos que presentaran alguna patología digestiva específica (hernias de hiato, enfermedad de Crohn, úlceras estomacales o duodenales…), diástasis abdominal o, en el caso de ser mujeres, estar embarazadas.

Tampoco podían tomar ningún tratamiento farmacológico que interfiera en el estudio, principalmente omeprazol, ni presentar cirugías abdominales o dorso-lumbares, patología vascular, infecciosa, neurológica o tumoral, además de presentar alguna contraindicación a la intervención o imposibilidad para realizar alguna de las pruebas.

Protocolo de la intervención

Tras la firma del consentimiento informado, superados los criterios de selección y realizada la evaluación basal, los sujetos fueron asignados de forma aleatoria en dos grupos, grupo de intervención (GI) y grupo de control (GC). Tanto los sujetos del estudio como los evaluadores fueron cegados a la intervención.

La aleatorización se realizó mediante secuencia numérica generada por ordenador con una razón 1/1 (EPIDAT 4.2). Tanto en el GI como en el GC se realizaron las mismas evaluaciones, solo difiriendo la intervención sobre los sujetos de cada grupo. El estudio tuvo una duración de 21 días, donde se realizaron 7 evaluaciones y 3 sesiones de tratamiento según el grupo. Las sesiones de tratamiento se llevaron a cabo con una semana de distancia entre ellas, realizándose una evaluación previa y otra posterior a cada sesión, además de una última evaluación al final del estudio, una semana después de la última sesión de tratamiento.

En todas las evaluaciones se tomaron datos de todas las variables, salvo las independientes, que solo se tomaron en la primera evaluación. Las variables antropométricas y sociodemográficas recogidas, variables independientes, fueron la edad, talla, peso, IMC y sexo. Otra de las variables fue el umbral de dolor a la presión (UDP) (Kg/cm2), que se midió mediante algometría de presión en los puntos gatillo miofasciales del músculo trapecio superior (PG1 y PG2) de ambos lados, así como, en las espinosas de las vértebras T4, T5 y T6. Se utilizó un algómetro analógico (Wagner Force Dial FDK20) compuesto por un cabezal de goma (1 cm) unido a un manómetro. Se siguió el procedimiento descrito por Fischer. Para la medición a nivel de las espinosas torácicas se colocó al paciente en decúbito prono con los hombros relajados y para los puntos gatillo del trapecio superior (PG1 y PG2) el paciente estaba en sedestación, también con los hombros relajados. El algómetro se situó perpendicular al punto y se anotó el registro en el momento que el paciente comenzó a sentir molestia con la presión. Se realizaron 3 mediciones por cada punto y, posteriormente, se calculó la media de las 2 medidas mínimas. Este procedimiento de algometría presenta una fiabilidad intra-examinador de 0,91-0,9215,16 (95% IC 0,82-0,97) para la medición del umbral de dolor a la presión e inter-examinador del ICC= 0,854916.

Para las variables del estudio baropodométrico se midió el porcentaje de carga del pie izquierdo y del pie derecho, del antepié y del retropié de cada uno de ellos. Se utilizó una plataforma de presiones (Rs Scan Gait Plate). Se siguieron las directrices descritas por Gagey, situando al sujeto en bipedestación, descalzo, con los pies separados 5-10 cm.

La intervención fue diferente en cada uno de los grupos de estudio, realizándose 3 sesiones de tratamiento en los días 1, 7 y 14 del estudio. En ambos grupos se aplicó un protocolo de termoelectroterapia en la región cervical mediante infrarrojos durante 20 minutos y TENS continuo, con frecuencia de 100 Hz, durante 20 minutos, con la intensidad ajustada para producir una sensación de hormigueo, sin llegar a generar contracción muscular.

En el GI además del protocolo de termoelectroterapia se realizó un protocolo de tratamiento osteopático de 3 sesiones que consistió en la aplicación de tres técnicas: técnica de manipulación bilateral de dorsales medias (T5-T6) en extensión con el paciente en decúbito supino; stretching del diafragma en decúbito supino, realizando tracción de la parrilla costal hacia craneal mientras el paciente respira lenta y profundamente durante 10 ciclos respiratorios; y, para finalizar, se realizó una técnica visceral hemodinámica global del abdomen, con el paciente en decúbito supino en Trendelemburg y ejerciendo una tracción sobre la masa visceral abdominal en sentido craneal durante la inspiración profunda, pudiendo acompañar dicha tracción de una ligera vibración, durante la espiración se mantiene dicha tracción o se relaja la tensión acumulada. Se realizó esta última técnica durante 10 ciclos respiratorios.

RESULTADOS

La muestra estuvo conformada por 40 sujetos, igualmente divididos en el grupo experimental (n=20) y el grupo control (n=20), de los cuales 77.5% fueron mujeres y 22.5% hombres, con una edad promedio de 42,2 ± 11,4 años, peso de 64,5 ± 11,7 kg, talla de 1,638 ± 0,083 y dolor lumbar de grado 5,08 ± 1,23, según la Escala Numérica Visual. Se confirmó que la muestra sigue una distribución normal, habiendo sido siempre verificada para las variables de estudio, por lo que se utilizó una prueba paramétrica para compararlas.

Se observó un aumento significativo de los valores del UDP de los PGM pre-post intervención, cuyo nivel de significancia ascendió a medida que avanzaron las sesiones, y con independencia del grupo de estudio. Los tamaños del efecto fueron en general superiores en el GE respecto al GC. No se observó una evolución significativa entre intervenciones para ninguno de los grupos de estudio. En ambos grupos el tamaño del efecto observado fue pequeño o pequeño-moderado.

No se observaron modificaciones significativas en la distribución de pesos pre-post intervención, ni en los 5 minutos posteriores a la misma sobre los sujetos de ninguno de los grupos. Los tamaños del efecto en ambos casos y para ambos grupos fueron pequeños.

Entre las pre-intervenciones 1 y 2 del grupo control se observó una disminución significativa de peso sobre el antepié derecho. Consecuentemente se observa un aumento del peso sobre ambos retropiés, pero sin llegar a ser estadísticamente significativo. El tamaño del efecto de esta observación es bajo-moderado. El nivel de significancia estadística de esta observación disminuyó o incluso desapareció a medida que avanzaron las sesiones.

DISCUSIÓN

Los resultados obtenidos muestran que existen cambios significativos sobre el UDP en las espinosas torácicas en el GE tanto dentro de la misma sesión, comparando las mediciones pre y post-intervención, como en la evolución del tratamiento, siendo el cambio más importante sobre T5, vértebra sobre la que realizamos la técnica de manipulación con impulso. Por su parte, en el GC se observaron cambios dentro de la misma sesión en algunos casos, pero no se observó una evolución significativa en el tiempo. Estos resultados positivos que genera la manipulación espinal coinciden con los obtenidos en otros estudios similares.

Además, en este estudio se  analizaron la evolución de los sujetos durante un periodo total de 4 semanas, observándose que el GE ha ido mejorando a lo largo de las sesiones. Existen estudios específicos que relacionan la evolución en las primeras semanas con la mejoría a largo plazo por lo que sería interesante para investigaciones futuras llevar a cabo un seguimiento de mayor duración para ver si esta mejora se mantiene en el tiempo. La algometría realizada sobre los PGM del trapecio superior presenta diferencias significativas para ambos grupos dentro de la misma sesión, haciéndose más notable esta mejora a medida que avanzan las sesiones. No obstante, no se pudo evidenciar una evolución entre sesiones para ninguno de los dos grupos, a pesar de que los valores medios registrados presentan una evolución más positiva en el grupo experimental respecto al grupo de control en los 4 puntos medidos.

Esto puede ser debido a diferentes situaciones, tales como la aplicación de TENS sobre el trapecio superior que se realizó en ambos grupos de estudio durante 20 minutos, o a las respiraciones profundas diafragmáticas que también realizaron ambos grupos de estudio, debido a que al mejorar la movilidad diafragmática podría mejorar el dolor de territorios inervados también por el nervio frénico (C3-C4-C5) como sería el caso del trapecio superior. La mejoría no se mantiene en el tiempo, posiblemente debido a que existen factores externos no controlados, los cuales pudieron enmascarar una evolución positiva, como podría ser la postura del paciente, la práctica deportiva y laboral o el estrés entre otros.

En relación a las distribuciones de cargas en la baropodometría, no se observan cambios significativos en el GE, encontrándose diferencias en el grupo control de manera aislada entre la primera y la segunda sesión aunque éstas no se mantienen en el tiempo de forma estable.

No existe evolución entre la medida hecha inmediatamente después del tratamiento ni la que se repite a los 5 min del mismo para ninguno de los dos grupos. Se ha estudiado la modificación de los parámetros baropodométricos tras la aplicación de técnicas manuales como la manipulación global de la pelvis, la manipulación occipito-atlo-axoidea o la descompresión de la articulación tibio-peronea-astragalina encontrando resultados diversos, algunos con cambios en los parámetros y otros con resultados negativos.

De este modo, podríamos pensar que la manipulación sobre un segmento vertebral puede llevar asociado un cambio en la estática del paciente, sin embargo, la manipulación sobre T5, el stretching del diafragma y la maniobra abdominal son insuficientes para conseguir algún cambio en la distribución de cargas.

CONCLUSIONES

El protocolo de manipulación torácica, tratamiento del diafragma y maniobra abdominal mejora la algometría en las espinosas de T4-T5-T6. Existen cambios significativos intragrupales dentro de la misma sesión para el UDP de los trigger points del trapecio superior PG1 y PG2. Sin embargo, no se observaron diferencias intergrupales. Esta intervención no provoca cambios en la distribución de cargas en el análisis baropodométrico.

RECUERDEN;

Dentro de la osteopatía no entendemos de enfermedades ni lesiones como tal y por tanto no las tratamos, de lo que hablamos es de alteraciones estructurales o problemas de restricciones de movilidad o funcionales en el cuerpo que son las bases de la Osteopatía y este no es un caso distinto a otros tantos en los que ayudamos a la gente con sus problemas.

Un estudio biomecánico profundo por parte del Osteópata, podrá determinar el origen de dicho dolor, y aplicando las correcciones osteopáticas oportunas, eliminar o mitigar los dolores en el peor de los casos, siempre que la estructura sea el origen de la causa.